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Mitos comunes sobre los LED

Aunque cada vez son más las personas que se dan cuenta de las ventajas que ofrece la iluminación LED, aún existen falsas creencias y malentendidos en torno a esta tecnología. Aclaremos algunos de los mitos más comunes para ayudarte a comprender mejor las ventajas que pueden ofrecerte los LED.
Mito 1: Los LED duran toda la vida
Los focos LED duran mucho más que los focos normales, pero no, no durarán toda la vida. Como todas las fuentes de luz, con el tiempo, acabarán agotándose. Ten en cuenta, no obstante, que nuestros focos LED seguirán iluminando casi con la misma intensidad que el primer día durante la mayor parte de su vida útil, mientras que los focos de otras muchas marcas comienzan a perder intensidad de forma notable, incluso al cabo de un año.
Mito 2: Los LED no iluminan lo suficiente
Sí que lo hacen. Los focos LED emiten la misma cantidad de luz que los focos tradicionales y los focos tubulares y espirales de bajo consumo. La principal diferencia es que consumen mucha menos energía. Por ejemplo, un foco LED de 7 W de Philips ilumina igual que un foco tradicional de 60 W o un foco tubular de bajo consumo de 12 W. Puedes elegir un foco LED que ilumine con la cálida luz típica de un foco tradicional u optar por otro que emita una luz muy parecida a la luz natural. Siempre habrá una luz LED adecuada para cualquier necesidad en tu hogar.
Mito 3: Los LED no se calientan
Los LED sí desprenden algo de calor, pero mucho menos que los focos tubulares o espirales de bajo consumo y los focos tradicionales. Del mismo modo, cuando utilizas LED en las lámparas de su casa, estos no emiten infrarrojos (IR), solo luz visible. Los IR no pueden verse, por lo que no añaden intensidad a la luz, solo hacen que los focos se calienten más y consuman más energía. Otra ventaja es que los LED tampoco emiten luz ultravioleta (UV).
Mito 4: Los LED de 3 W iluminan más que los LED de 1 W

No necesariamente. Antiguamente, se utilizaba el wataje para indicar el grado de luminosidad de un foco tradicional. Pero el número de watts (W) es solo una medida de la potencia que consume el foco. Con los LED, el número de vatios no indica nada sobre el grado de luminosidad. Dos LED diferentes pueden consumir la misma potencia pero emitir un flujo luminoso muy diferente.
 

A la hora de elegir focos LED, conviene fijarse en el flujo luminoso y no en la potencia. El flujo luminoso de un foco se mide en una unidad denominada lumen (lm) y este dato se indica en el empaque. También mostramos el wataje de un foco incandescente tradicional equivalente que emitiría el mismo flujo luminoso, porque sabemos que la gente sigue estando familiarizada con esa clasificación.

Mito 5: Cambiar a la tecnología LED resulta muy caro
Aunque el costo inicial de un foco LED es superior al de un foco tradicional, existe un ahorro de dinero a largo plazo. La inversión inicial se amortiza de sobra durante la vida útil del foco, debido a que los costos de funcionamiento son menores, gracias al menor consumo energético, y a que no será necesario sustituirlo durante mucho tiempo, normalmente, unos 15 años. Y no hay que olvidar que los precios de las luces LED en 2015 ya han bajado con respecto a años anteriores y se están acercando a los precios de los focos tradicionales.
Mito 6: La luz LED es de baja calidad

En absoluto. La calidad con la que un foco muestra los colores en comparación con la luz natural se mide a través del denominado "índice de reproducción del color" (IRC). El IRC de los LED de luz blanca se sitúa entre 75 y 85, mientras que la luz natural tiene un IRC de 100. El IRC de los LED sigue aumentando, por lo que resultan perfectos para un número cada vez mayor de aplicaciones de iluminación.
 

No obstante, el IRC no es el único medio para medir la "calidad" de la luz. Hemos observado en qué se basa la gente a la hora de elegir focos y hemos visto que a menudo prefieren LED en lugar de focos halógenos o incandescentes debido a su apariencia de color global y no al valor de IRC. Por ello, también nos centramos en crear focos LED de alta calidad con un flujo luminoso constante. Incluso hemos desarrollado nuestro propio método para medir la calidad de la luz (que denominamos tecnología Optibin®) para garantizar que la potencia cromática de los LED de Philips cumpla con tus expectativas.

Mito 7: Los LED no son resistentes a las vibraciones
Los focos LED no están fabricadas con piezas móviles, filamentos ni un cristal frágil, por lo que son muy resistentes. Todos los productos LED de Philips son sometidos a pruebas de vibraciones de acuerdo con los estándares internacionales (IEC) y, en algunos casos, empleamos incluso estándares militares más estrictos para asegurarnos de que nuestros LED van a durar.
Mito 8: Los LED necesitan un tiempo para calentarse
No, no lo necesitan. A diferencia de las lámparas fluorescentes y los focos espirales de bajo consumo que se encienden lentamente o incluso parpadean, los LED alumbran con todo su flujo luminoso casi inmediatamente después de encenderse. También pueden encenderse y apagarse de forma continúa sin que ello suponga una reducción de su vida útil.
Mito 9: Los LED no funcionan en entornos con temperaturas extremadamente bajas
La eficacia y durabilidad de los LED aumenta precisamente cuando se utilizan a bajas temperaturas. Unas temperaturas excesivamente altas pueden reducir la vida útil de los componentes eléctricos y electrónicos (uno de los motivos por el que las lámparas incandescentes tradicionales no duran tanto); así pues, las lámparas LED pueden utilizarse sin ningún problema incluso en los climas más fríos.
Mito 10: Los LED no pueden regularse ni controlarse
Sí que pueden. Los LED son digitales, lo cual significa, básicamente, que pueden estar encendidos o apagados. Para regularlos, se encienden o se apagan con suma rapidez (más rápido que lo que el ojo humano puede llegar a captar), de tal forma que puedan controlarse. No obstante, no todos los focos LED están diseñados para atenuarse; así pues, si deseas utilizar un atenuador o dimmer (en inglés), elige focos en los que se indique que se pueden atenuar. Busca en el empaque el logotipo que indique que el foco es atenuable. En muchos casos, podrás utilizar los atenuadores de luz que ya tengas. Tan solo tendrás que retirar la lámpara actual y sustituirla por una lámpara LED regulable. También se ofrece en línea una lista de reguladores de luz que le ayudará a asegurarse de que el LED sea compatible.
Mito 11: Todas los focos LED iluminan con una luz muy blanca
Los primeros focos LED eran muy blancos, ya que esta era la forma más eficaz de utilizarlos, pero hoy en día también se ofrecen en otros muchos "tonos de blanco", desde amarillo cálido hasta azul frío. Busca en el empaque la indicación referente al "tono de blanco".
Mito 12: Los LED contienen sustancias peligrosas
Los LED no contienen mercurio, plomo ni otras sustancias tóxicas y son totalmente reciclables al igual que la mayoría de los dispositivos electrónicos.
Mito 13: Las luces LED dañan los ojos
Las luces LED son igual de seguras para los ojos que cualquier otra fuente de luz artificial. No son como el láser, la luz no enfoca un único punto y la intensidad es similar a la de los focos tradicionales y el focos halógenos.
Mito 14: Los LED aún no ofrecen una buena relación calidad-precio

Un foco LED de Philips tiene una vida útil de 20 000 horas, lo cual significa que, si se utiliza un promedio de tres horas y media diarias, hasta que no pasen unos 15 años no habrá que cambiarlo. Además, consumen un 85 % menos de energía que los focos tradicionales, un ahorro que enseguida verás reflejado en el recibo de la luz. Así pues, los LED ya ofrecen una buena relación calidad-precio y, a medida que sigan bajando de precio, aumentará su valor añadido.
 

De hecho, los focos LED de Philips son más eficaces que otros muchos LED "similares" con el mismo wataje y temperatura de color, por lo que obtendrás una mayor iluminación con el mismo consumo energético.

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